Bolívar: Quedó Inaugurada la 81* Expo Rural
Bolívar, Buenos Aires, Temas 0:01
Bolívar

Con la presencia de los líderes de Autoconvocados de Bolívar, el Presidente de CARBAP Sr. Pedro Apaolaza, el Dip. Nac. Juan Carlos Morán, representantes de instituciones locales y regionales, el Sr. Intendente Municipal Dr. Juan Carlos Simón, concejales,Diputada Nacional electa Gladys González, miembros de la comición directiva de la Sociedad Rural de Bolívar, socios y público presente, quedó oficialmente inaugurada la 81* Expo Rural de Bolívar.

Foto: Dr. Emilio Monzó - Ing. Luis Leonetti - Dr. Juan Carlos Simón
Seguidamente transcribimos el discurso del Presidente de la Sociedad Rural de Bolívar, Ing. Luis Leonetti :
Es para mi un alto honor y una seria responsabilidad, hablar hoy en esta tribuna histórica en mi carácter de presidente de la Sociedad Rural de Bolívar.El honor, la satisfacción, el orgullo, nacen de la inquebrantable identidad que sostengo con esta institución, con las fuerzas de la producción y con los hombres y mujeres del interior argentino.La responsabilidad guarda relación con la necesidad de dejar conceptos claros, puntualizaciones precisas y reclamos concretos, sin caer en el agravio ni en descalificaciones personales.
Atravesamos un momento de la historia Argentina que difícilmente puedan comprender acabadamente, si no la han vivido, quienes la lean dentro de unos años. Un momento de desencuentro innecesario, obcecado y estéril, que sólo puede traer como consecuencia inmediata la frustración.
Hace apenas unos meses, el campo argentino vivía un momento de gracia. Los precios internacionales acompañaban la producción nacional y los mercados se abrían para que los granos y las carnes de este suelo ayudaran a cubrir las necesidades alimenticias de las mesas de todos los argentinos y también las del mundo.
Bajo el pretexto de mantener los precios internos, se cerraron definitivamente o se pusieron restricciones infranqueables a las exportaciones de carne.
Con idéntica excusa se prohibieron las ventas al exterior de productos lácteos y se establecieron aranceles aduaneros asimilables al robo para el trigo y el maíz. La soja, por su parte, registró la aplicación de retenciones exorbitantes, que la ponen al límite de la rentabilidad cero cuando los rendimientos apenas caen por debajo de lo normal, mientras el Tesoro Nacional se beneficia extraordinariamente, acumulando divisas que un gobierno populista y mentiroso aplica a favor de un sistema prebendario, de compra de voluntades y de perversa utilización de la ignorancia y la pobreza.
La ganadería, por obra y gracia de estas políticas necias, pasa hoy por un momento terminal en la Argentina. La inexistencia de precio ha provocado una liquidación de stocks de vientres. Esta situación, sumada al envejecimieno de los rodeos de cría por falta de renovación, con toda seguridad, llevará a la falta de carne vacuna para el consumo interno en el futuro inmediato.
Llevará años recuperar esos stocks y consecuentemente la capacidad para exportar novillos pesados, uno de los puntales de la economía nacional, y mucho esfuerzo de parte de los productores. Y harán falta políticas proactivas, con verdadero sentido nacional, para que ello sea posible.
Sin embargo, no debe preocuparse el consumidor interno. El campo, con sus diferentes formas productivas, proveerá las proteínas que le hacen falta a la población. La carne de cerdo, aves y otras ocuparán, sin dudas, ese espacio.
El sector lácteo, preso de subsidios que nunca llegan al tambero y que benefician solamente a las cadenas de valor amigas del gobierno, se debate entre la falsa opción de trabajar a pérdida o abandonar la producción. Según estadísticas recientes, se registra en la actualidad el cierre de tres tambos por día en todo el territorio del país.
Eso implica la liquidación de animales de alta genética que no se recuperan, desocupación, desarraigo de la familia rural y campos que pasan mayoritariamente a la producción de soja.Los 10.000 tamberos que aún quedan en la Argentina, son los que, con su trabajo diario y sin descansos, consiguen abastecer las necesidades de leche a lo largo y ancho de todo el país.

Foto - Autoconvocados: Luis Artola- Claudio Carretero - Pedro Vigneau - Fernando Alzueta
Cuando el gobierno se lo permita, está en condiciones también de exportar y de llevar la excelencia de la leche argentina a más de 140 países del mundo, representando ingreso de divisas y la multiplicación de puestos de trabajo.Nada pide el productor de leche. No necesita subsidios ni compensaciones que llegan tarde, mal o nunca. El problema de la lechería en la Argentina se resuelve con precio. Con un precio razonable que le llegue en forma directa al tambero, sin que se lo tenga que ir a mendigar a ningún Moreno. Y aseguro que existe un colchón suficiente de margen actual como para que un incremento de centavos no afecte el precio final del producto en la góndola.
Se planteó la perversa dicotomía entre producción y redistribución de la riqueza. Como si fuese cierto que el Estado, en manos de gobiernos de esta índole, pueda redistribuir mejor que el propio productor, comerciante o industrial de nuestros pueblos. Son ellos y siempre lo han sido los verdaderos redistribuidores del ingreso. Son los que hasta no hace tanto tiempo dieron plena ocupación en este mismo pueblo, cuando no había albañiles sin obra, carpinteros sin madera para transformar, pintores sin paredes para mejorar. En fin, cuando la producción vale, estos pueblos no sufren desocupación.
Como si fuese cierto además que se puede redistribuir sin producción. ¿O será que la idea es redistribuir a partir de la descapitalización de los sectores productivos?¿De qué clase de redistribución nos hablan cuando, en un país con poco más de 40 millones de habitantes y que está en condiciones de generar alimentos para 400 millones de personas, la mitad de su población es pobre? ¿Hacia dónde fueron a parar los recursos que se fueron de nuestros pueblos, que jamás regresaron, como no sea a bolsillos de inescrupulosos amigos del poder, o a seguir alimentando el monstruo de la prebenda y del engaño?
Nuestra crisis actual es económica, pero más lo es política. La república está en riesgo, de la mano de esta actitud del gobierno de desconocer el imperio de las instituciones y la división de poderes. La democracia se ha transformado en meramente declarativa, porque no es cierto que se pueda opinar en disenso sin riesgo, porque los legisladores se limitan a refrendar los proyectos del Ejecutivo como quien impone un sellado en una escribanía y porque cuando algún proyecto se escapa del control oficial aparece el veto presidencial, una fórmula despótica y por lo tanto autoritaria de imponer definitivamente su voluntad.Es bochornoso lo sucedido días atrás con el veto a la ley de emergencia por sequía.
Una ley que había sido votada unánimemente por las dos Cámaras legislativas, aunque el presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados adujo que no la había leído. Una verdadera vergüenza, tan grande como la protagonizada por el propio gobernador de la provincia, Daniel Scioli, a quien le faltan agallas para defender los intereses de los ciudadanos que dice representar.Aparece ahora, en el escenario nacional, el controvertido proyecto de ley de medios audiovisuales.
Una ley necesaria y fundamental para la Argentina que viene y que, por lo tanto, debe discutirse con sensatez y cordura. Evitando que sea utilizada como forma de silenciar las voces del disenso y del desacuerdo y evitando mucho más aún que se transforme en un instrumento de consolidación de proyectos autoritarios, de anulación del que piensa distinto.
La oposición, por su parte, está jugando un papel incomprensible. Cuando el pueblo le demostró al gobierno en las urnas que quería un cambio y que no aceptaba más algunas líneas de acción y fundamentalmente un sistema de conducción, fue la oposición incapaz de coincidir en dos o tres puntos centrales, de hacerse cargo del triunfo electoral y, al contrario, arriaron las banderas esgrimidas durante sus campañas y, a cambio vaya uno a saber de qué, le ratificaron al Ejecutivo sus facultades extraordinarias.
Habrán notado ustedes que en esta edición 81 de la muestra, no hay autoridades provinciales ni nacionales sentadas en este palco. No es casualidad que así sea: no están dadas las condiciones políticas para que ello suceda. El grado de hostilidad es tan grande e incomprensible, los intentos de amedrentamiento tan burdos, que al menos sería una hipocresía haberlos invitado.
Está aquí sentado junto a nosotros el ex ministro de Asuntos Agrarios de la provincia, Emilio Monzó, quien fue desplazado de su cargo por tener una actitud dialoguista con el sector. Era la única autoridad invitada, antes de su desplazamiento, porque reconocíamos en él a una persona que tenía muchas limitaciones de poder pero también el serio intento de encontrar caminos de solución.
Tuvo que irse por la decisión del que opera detrás de los cargos, aunque el propio jefe de gabinete de ministros haya dicho que nadie lo echó. Habrá sido el Gran Bonete…
Debo informarles también que esta muestra, por su importancia y trascendencia a nivel nacional, recibió el auspicio de la Secretaría de Turismo de la Nación, dependiente del Ministerio de la Producción. Ex profeso no hemos mencionado ese apoyo en la publicidad de la exposición, ni a través de los medios de prensa. Lo hicimos así porque temíamos que, tal difusión, terminara costándole el puesto al funcionario que firmó la comunicación.
A pesar de todo aquí estamos. Inaugurando una nueva exposición en Bolívar. Una exposición que es orgullo de toda la provincia, que promueve y potencia al campo, pero también al comercio, a la pequeña industria y a los servicios. Una exposición que le da lugar a las entidades sociales, que recaudan en estos acontecimientos lo que necesitan para darle a sus instituciones lo que el Estado debería darles.
Una exposición hecha por primera vez en su historia sin ningún tipo de apoyo oficial, en la que hasta el Banco de la Nación Argentina retiró sus stands 48 horas antes de abrir las puertas. El Banco de la Nación Argentina, la entidad de fomento más importante del país, el que deber ser y muchas veces ha sido el puntal del crecimiento y desarrollo de proyectos de inversión, un Banco con más de 100 años en Bolívar, no está presente en esta Exposición Rural por decisiones que escapan, naturalmente, a la línea gerencial y que deben buscarse en las mismas fuentes de las que emanan la totalidad de los venenosos ataques contra el interior del país.
Aquí estamos, decía, apuntando siempre a crecer, a dedicarnos a lo que sabemos y amamos hacer, llamando a poner la tecnología y los recursos humanos que hoy se desperdician al servicio del hombre y entendiendo que de esta manera daremos batalla en la guerra que es preciso librar: la de la lucha contra la pobreza, la indigencia y la marginalidad.
Finalmente y por si la señora presidenta llegara a escuchar este mensaje, aunque lo dudo, me gustaría repetir algo que escuché de una productora de Olavarría.
Señora presidenta: no se haga problemas por su condición de mujer. Nadie la combate por ello.
El problema no es de sexo, sino de seso. Seso para cambiar el sistema de subsidios por el de incentivos a la producción. Seso para cambiar esta historia que tanto nos hace retroceder. Seso para abandonar ideas como la de los avioncitos no tripulados a razón de más de 40 millones cada uno y dejar, en cambio, que rujan los motores de nuestros tractores. Seso para no dejar que sigan desapareciendo productores y cierren comercios e industrias en nuestros pueblos. Seso y corazón argentino, señora Presidenta.
En el interior del país, en estos, nuestros pequeños pueblos de interior que son los que le dan integralidad a la patria, tenemos razones para dar y decisión de ponerle el corazón a las cosas. Reclamamos lo mismo de nuestros gobernantes y rechazaremos siempre de ellos que nos dividan, que nos desunan, que nos agravien en nombre de intereses que no son, seguramente, los que nos dan sentido como nación.




